Con la salida de Luis Urzúa llegó a su fin el épico rescate de 33 mineros atrapados desde el pasado 5 de agosto en las profundidades del desierto chileno de Atacama.
Fruto de un operativo que deslumbró al mundo por su precisión y eficiencia, el epílogo de este drama que se prolongó durante poco más de dos meses capturó la atención de millones de personas de todo el orbe. Además, se convirtió en un elocuente testimonio de lo que el espíritu humano es capaz de lograr a través de la esperanza, la solidaridad, el trabajo y una enorme dosis de ingenio.
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