lunes, 30 de mayo de 2011

Rinden homenaje a madres fallecidas

Santo Domingo
Con lágrimas en los ojos, la señora Valentina Martínez colocaba ayer una corona de flores sobre la tumba de su madre, Mercedes Aguiar de Martínez, en el cementerio Cristo Redentor, ubicado en el sector Pantoja de la capital.
La tristeza de Valentina se le veía en el rostro. Era la primera vez que ella pasaba un Día de las Madres sin la presencia de su mamá en el hogar, pues su madre murió el 24 de julio del 2010.
El día en que ocurrió el fallecimiento de su madre, Valentina se encontraba celebrando un año más de vida.
Por eso ayer, frente al nicho de su mamá exclamó, con voz quebrada: “jamás celebraré un cumpleaños”. Asistió al cementerio acompañada de sus dos hijas y una hermana.
Tras depositar la corona de fl ores sobre la sepultura, Valentina no escondió su temor de que desaprensivos se la roben.
Consciente de que eso podría suceder, trató de pegarla fuerte y le pidió que se la cuidara a un niño que se acercó a ofertar sus servicios de limpieza en la tumba. Ella se trasladó desde Boca Chica a Pantoja para visitar el mausoleo de su madre.
Testimonios
El mismo motivo tuvo la señora Maritza Almonte, quien se trasladó desde La Feria, hasta el cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez, para depositar fl ores sobre el sarcófago de su madre Ana Luz Almonte, fallecida hace seis años.
Maritza Almonte prefi rió tomar el Metro para llegar al cementerio en vez de usar un vehículo privado, porque consideró que de esa forma era más fácil y además evitaba los problemas de estacionamiento.
Ella sabe que en un día como el de las madres, los cementerios reciben muchas visitas.
Maritza y Valentina acudieron a las tumbas de sus madres en la mañana, pues ambas también son progenitoras y tenían previsto pasar la tarde en su casa con sus hijos y otros familiares.
Pero contrario a Valentina, que preparó ella misma la corona de fl ores para su mamá, Maritza compró una en la entrada del cementerio, la cual se encontró cara. “Este ramo costó 100 pesos, es demasiado caro, lo compré para no entrar sin nada, pero abusan”, se quejó.
En los cementerios, no solo se vendían fl ores y velones ayer, sino que un grupo de muchachos, incluyendo niños, ofertaban los servicios de limpieza.
Mostraban escobas, palas y galones de agua, para el aseo de las tumbas. Sin embargo, muchas familias decidieron ellas higienizar las sepulturas, por lo que los muchachos de la limpieza no tuvieron mucha demanda.
Los muchachos realizan esa labor en los cementerios por paga. Por ejemplo, un galón de agua lo venden a 15 pesos.
Una niña había vendido varios galones. Saliendo del cementerio de Pantoja, por la parte norte, una señora vendía artículos de regalo, no para las madres fallecidas, sino para las vivas.
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VENDEDORES SE QUEJAN POR BAJOS INGRESOS

Los comerciantes de flores y velones aprovecharon el Día de las Madres para vender sus mercancías en los cementerios.
Desde temprano del domingo se apostaron en la entrada de los camposantos.
Maritza Germán se movió desde Haina hasta el cementerio de la avenida Máximo Gómez a ofertar velones, a un precio entre 25 y 100 pesos. Pero se quejó de la lentitud en las ventas.
“En otras ocasiones, a esta hora (9:30 de la mañana) aquí ya no había gente vendiendo, porque se le habían acabado”, dijo. Ella no es vendedora habitual de velones. Ayer lo hizo por ser un día especial, pues creyó le iría bien en el negocio.
Desde la entrada a la avenida Monumental, que conduce al cementerio Cristo Redentor, en Pantoja, se veían las filas de hombres y mujeres que ofertaban artículos para los difuntos en latas y diferentes objetos. En el cementerio de la avenida Máximo Gómez, los montones de flores en venta adornaban la entrada del camposanto. Allí se observó una señora vendiendo café y fósforos para prender los velones.

Matan de tres disparos a jefe de unidad antirobos

Santo Domingo
El jefe de Operaciones de la Unidad de Crímenes y Delitos contra la Propiedad de la Policía Nacional, mayor Roberto González González, fue muerto a balazos por cuatro hombres que eran perseguidos por una patrulla que comandada, en el sector Cancino Adentro de la capital.
El oficial recibió tres disparos con una pistola calibre 9 milímetros, informó la Policía.
De inmediato el jefe de la Policía, mayor general José A. Polanco Gómez, lamentó el hecho y dispuso que los familiares del oficial sean atendidos en sus necesidades.
“Nos mataron a un oficial, uno de los coordinadores de la Unidad, y pedimos a los culpables que se entreguen para evitar más muertes”, expresó Polanco Gómez a los periodistas al final de una misa que se ofició por las madres de los agentes activos y fallecidos, en el Palacio de la Policía.
González González falleció mientras recibía atenciones médicas en el Centro Médico Integral II, de la carretera Mella, en Santo Domingo Este, cerca de Cancino Adentro, donde ocurrió el hecho de sangre.
Fueron acusados como presuntos matadores del oficial Jonathan Ruiz Perdomo (Puchy), Elvin José Caba Castro (Tony Cuten) y dos hombres sólo conoci dos como San Juan y Melo.
Estos dos últimos están prófugos.
La agresión a tiros contra el mayor ocurrió cerca de la 7:00 de la noche del sábado, mientras perseguía a los presuntos delincuentes en compañía del cabo Mollet Francisco Alcántara de la Cruz.
El grupo, según los informes preliminares, había perpetrado un robo en el estacionamiento de una plaza y escapado a bordo de la jeepeta Mitsubishi Montero Sport, placa G192877, rentada por la nombrada Susan Peña, en la Rent Cart Master, de La Caleta, la cual fue facilitada al tal Tony Cuten.
La nota destaca que esa acción criminal fue captada a través del sistema de seguridad, lo que permitió ubicar a los perpetradores.
La Policía apresó a Julián Bladimir Guzmán, residente en la calle Profesora Amiama Gómez, número 70, del barrio Villa Juana, para investigarlo con relación al referido robo.
Informó que fue en estas circunstancias que el mayor González González, en compañía del cabo Alcántara de la Cruz, montó una labor de vigilancia en el referido sector, donde fueron atacados a tiros por el grupo, encabezado por Ruiz Perdomo (El Puchy). En el lugar de los hechos la Policía Científica recolectó 12 casquillos calibre 9 milímetros.
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ULTIMAN UNO DE LOS PRESUNTOS AUTORES

La Policía informó que dándole seguimiento al caso, en horas de la madrugada de ayer, resultó muerto Ruiz Perdomo (Puchy) y apresado Caba Castro (Tony Cuten).
La institución del orden precisó que Puchy cayó abatido al enfrentar una patrulla policial en la avenida Charles de Gaulle, en la entrada del referido sector. En la acción se ocupó la pistola Hi Power, número 40899, la cual no se encuentra registrada.
Dijo que Tony Cuten ha sido sometido en al menos tres ocasiones en los últimos dos años por asaltos, robos y asesinatos, logrando obtener su libertad. Mientras que se activa la localización de los demás integrantes de la banda, para apresarlos y someterlos a la justicia.

Imbert Barrera dijo: “No iba a dejar que me mataran” HIZO RELATO EN SU REFUGIO TRAS AJUSTICIAMIENTO DEL TIRANO

Santo Domingo
Tres días después del atentado en que fue muerto el generalísimo Rafael Trujillo, uno de sus ajusticiadores, el hoy general Antonio Imbert Barrera, relató en un documento que permaneció inédito hasta junio de 1991 la forma en que el tirano fue asesinado, dice el periodista y escritor Miguel Guerrero.
En una declaración con motivo del cincuenta aniversario de la Gesta del 30 de Mayo, Guerrero señala que el relato le fue dictado a Liliana Cavagliano, hija de los esposos Mario y Dirse Cavagliano, donde se había refugiado Imbert Barrera, huyendo a la feroz persecución de los agentes de seguridad del régimen.
Imbert Barrera había sido llevado en su automóvil a esa residencia por el cónsul honorario de Italia, Francisco Rainieri, después que los Cavagliano aceptaran esconderlo, a pesar de que no lo conocían.
Guerrero, Premio Nacional de Historia del año 2000 por su obra “Al borde del caos”, dijo que el documento fue escrito a máquina en una hoja de tamaño 8 x 13 el 2 de junio de 1961, la misma noche que se refugió en la residencia de la familia italiana, cuyo jefe, Mario, laboraba para la embajada de esa nación.
El temor
Dos años antes, los Cavagliano habían ocultado a Guido D’Alessandro, a quien luego pudieron introducir en un trasatlántico italiano que tocaba frecuentemente el puerto de Santo Domingo, entones Ciudad Trujillo, disfrazado de turista, lo que le permitió evadir la persecución y exiliarse.
Días después, Mario Cavagliano llevó el documento de una página al ingeniero Armando D’Alessandro, quien vivía en la calle Doctor Delgado una esquina más al norte del Palacio Nacional, ante el temor de que los agentes de seguridad (calieses), penetraran a la residencia consular, hicieran preso a Imbert Barrera y se apoderaran del escrito. Imbert Barrera estaba armado de una pistola y había dicho que no se dejaría matar sin defenderse, dijo Guerrero.
Agrega que D’Alessandro acababa de ser puesto en libertad después de haber sido detenido al igual que su abuela, Isabel Mayer, quien había sido una destacada funcionaria del régimen caída en desgracia.
El contenido del documento asustó tanto a Armando que inmediatamente lo escondió.
Quitó la mesa del comedor, separó la alfombra, movió un ladrillo del piso y ocultó allí, dentro de una funda plástica, el escrito.
Guerrero dijo que meses después, cuando ya no quedaban restos de la tiranía, D’Alessandro lo guardó en un archivo, donde permaneció treinta años.
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DISCREPANCIAS CON OTRAS VERSIONES
DOCUMENTO DE IMBERT:

Guerrero sostiene que la versión ofrecida por Imbert Barrera en ese documento, “escrito en momentos en que sentía la necesidad de dejar un legado a la posteridad ante el peligro de ser descubierto y asesinado, discrepa en algunas partes de otras versiones publicadas sobre cómo se dio muerte a Trujillo”.
Sin embargo, resalta que “al dictarlo tres días después de los hechos del 30 de Mayo, con toda seguridad tenía entonces muy vivos en su mente los detalles de esa acción memorable”.
Guerrero destacó la valentía de la familia Cavagliano a la que, dijo, nunca se le ha hecho un reconocimiento público.